
A partir del viernes 27 inicia el periodo vacacional de semana santa, un muy merecido descanso para los católicos creyentes y los ateos recalcitrantes. Aunque el motivo es religioso en nuestro país al ser la mayoría de la población católica se decidió que todos los mexicanos merecíamos una semana de descanso, ¿pero porque una? mejor dos y agregaron la semana de Pascua, semana santa para arrepentirse, reflexionar y santificarse. Sin duda un difícil trabajo, así que la semana de Pascua era ideal para terminar con el estrés de semejante sacrificio, así que después del viacrucis de la semana santa, llego la pasión y desenfreno de la semana de Pascua.
Pero primero lo primero, el viacrucis, la pasión y crucifixión de Cristo, después de vivir una larga cuaresma de 49 días planeando que hacer en vacaciones y que mejor que ir a uno de los puertos más visitados por el turismo nacional, aunque a decir verdad, para estás vacaciones el mexicano llena todos los centros vacacionales, por lo que desde elegir el sitio ideal es un viacrucis; reservar boletos de avión o camión, mandar el auto al mecánico, organizar el camión en la colonia o irse de «mochilazo», puras preocupaciones. Llegan las vacaciones con gastos imprevistos, donde dejar a las mascotas, llevar a la abuela o dejarla, el tío borracho que ni vaya es mala copa, la comadre que de última Hora se agrega, en fin inicia el viaje.
Cientos de automóviles y camiones en la misma ruta, todo un caos, se calentó el carro, se poncho una llanta, choque de camiones, bloqueos en casetas, ¿viajar de noche? Ni pensarlo te pueden asaltar, retenes policiacos o de la «maña», el carro sin luces, más choques, en la terminal ya no hay boletos, te dan oportunidad de irte en el pasillo, niños llorando ,.mareados y » vomitados, no funciona el aire acondicionado, en fin un verdadero viacrucis y al final llegas al edén, al paraíso, a la tierra prometida, ¡al fin empezarás tus vacaciones!

Pero el viacrucis sigue; te cancelaron la reservación, no completaste el pago, ya se ocupó, el hotel lleno, buscas una casa de huéspedes, no hay lugar, alguien que tenga un conocido en el lugar a pedir favor de pasar una noche, y apestas harto de las vacaciones y sales a la calle compras una cerveza y te das cuenta que apenas ha trascurrido tu primer día de vacaciones, pero no todo es sufrir, hay una pausa.
Al día siguiente todo empieza a acomodarse como por arte de magia, resuelves lo del hospedaje, tu auto funciona perfectamente, te ofreces ofertas de paseos al mar, en barco a visitar playas vírgenes y escondidas de la mano del hombre y sobre todo » barra libre» todo el trayecto, esto si es el paraíso.

(Esta historia continuará)
Colaboración; Jobar J.