
La celebración del bicentenario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) marca un hito significativo en la historia del sistema judicial en México. En este contexto, la ministra presidenta Norma Piña Hernández ofreció un discurso en el que enfatizó la relevancia de la Corte en la defensa de la Constitución y los desafíos que enfrenta en esta tarea.
«La Defensa de la Constitución como Mandato Fundamental»
Piña Hernández subrayó que el papel de la SCJN no solo consiste en interpretar la ley, sino en ser un baluarte de la Constitución. Esta función, según ella, frecuentemente provoca incomodidad entre los poderes públicos y los intereses económicos que intentan evadir la justicia. La ministra destacó que «si todo tribunal constitucional tiene como mandato defender la Constitución, cumplir esta encomienda implicará, tarde o temprano, incomodar a los poderes públicos, fácticos o económicos.»
En su intervención, la ministra también puso de manifiesto la importancia de que los funcionarios públicos respeten las normas y límites establecidos por la Constitución. Indicó que existe una percepción errónea entre algunos servidores públicos de que su cargo les otorga una especie de licencia para actuar sin adherirse a altos estándares éticos. Piña Hernández fue clara al afirmar que «hay quienes piensan que el servicio público no requiere regirse bajo altos estándares éticos, sino que es una patente que los legitima para incumplir las reglas y para abusar del cargo.»
La conmemoración de los 200 años de la SCJN no solo celebra su historia, sino que también extiende un llamado a la sociedad y a los funcionarios para que reconozcan la importancia del Estado de derecho y la necesidad de un compromiso ético en el servicio público. La defensa de la Constitución, como se resalta en las palabras de su presidenta, es un pilar esencial para garantizar la justicia y la igualdad ante la ley, y es una tarea que exige no solo valentía, sino también un profundo respeto por los valores democráticos.
